Concurso de Esculturas
Parque de la Memoria
“Por la alegría vivo, por la alegría lucho, por la alegría muero...
que jamás la tristeza vaya unida a mi nombre.”
(Julius Fucik)
Esta frase conmovedora, francamente generosa y positiva me impulsó a participar de este concurso.
Hace tiempo estoy trabajando sobre la idea del azar, la estrategia y el tiempo, la cual vengo desarrollando a lo largo de tres series distintas, que mutuamente se relacionan , de las que adjunto fotografías.
Al leer detenidamente la propuesta de este concurso me sentí impulsada a reflexionar, entre otros temas, sobre la casualidad en los sucesos de la vida, para este caso, sobre el azar de los involucrados en los trágicos acontecimientos históricos y los injustos terrorismos de estado. Sentí, paralelamente, la necesidad de trabajar sobre un elemento lo más simbólico y depurado posible, no atado a alguna circunstancia particular o histórica: cubos espejados que por su disposición espacial, evocaran la caída de los dados, el golpe del azar.
Pues creo que la mayoría de las veces, una situación azarosa ubica a las generaciones en los tiempos históricos que les toca vivir.
Esto no significa que deba adoptarse una conducta de mera aceptación de los hechos aberrantes, sino la de buscar la estrategia para su no repetición. Y la mejor manera de intentar lograrlo es trabajar intensamente sobre la memoria, la cual es incitada a brotar toda vez que uno se enfrenta a sí mismo, se ve reflejado, en este caso, ante las caras espejadas de los cubos/dados, ya que cuando uno está delante de sí necesita, para poder comprenderse, remontar hacia atrás el camino de su pasado: despertar la memoria. Por lo tanto, adhiero con todo fervor a la realización de un Parque de la Memoria para que las futuras generaciones recuerden, no sólo a las victimas de estos holocaustos, sino, también, para que -valiéndose de la memoria- elaboren estrategias adecuadas para que estos hechos nunca más se repitan.